NOTA DE PRENSA 

CASA DE SORIA EN MADRID 
 

El poeta vinculado a Soria Manuel Vegas Asín participa en el XIV Ciclo de Poesía 
 

Madrid, 21 de mayo de 2009.- Siguiendo el Ciclo de Poesía que por decimocuarto año consecutivo lleva a cabo la Casa en Madrid, las dependencias del centro dieron la bienvenida a Manuel Vegas Asín, poeta de estrecha relación con la provincia al estar casado con una soriana. Antes de dar paso a la obra de Asín, el público asistente fue el protagonista. Como en cada una de estas jornadas literarias, se cedió la palabra a los presentes para que deleitaran al resto del respetable con versos de los más variopintos autores. Hombres y mujeres de todas las edades expusieron estrofas de escritores como Juan Rafael de León, Gustavo Adolfo Bécquer, Miguel Hernández y cómo no, del soriano de adopción Antonio Machado. Manuel Vegas Asín observaba con agrado el entusiasmo con el que los participantes recitaban sus versos favoritos, constatando así la gran afición existente en la Casa de Soria en Madrid con el mundo de la poesía. Tras esta introducción, el coordinador del acto, Francisco Jiménez, pasó a presentar al invitado de la jornada. Jiménez se refirió a Vegas como “uno de los mejores poetas de la actualidad que goza de una poesía clara, limpia y comprensible”. Y es que Asín presenta la poesía por vocación, con trabajo, siendo soñador y sobre todo “teniendo corazón para transmitir la vida  real en auténtica poesía”. El poeta invitado comenzó a escribir desde bien niño porque su auténtica pasión era el verso. Compartido con el deporte, ya que a sus 20 años era jugador del Deportivo de la Coruña en Primera división, poniendo de manifiesto que compatibilizar el fútbol y el fútbol es posible. Una lesión le obligó a abandonar su vida como futbolista, aunque no así como escritor porque prosiguió su labor publicando numerosas obras hasta nuestros días, todas ellas caracterizadas “por la belleza de su lenguaje”.

Tomó Asín la palabra y decidió presentarse ante el público mediante uno de sus poemas, titulado Documento Nacional de Identidad, en el que repasa sus orígenes. El poeta prosiguió recitando otro de sus versos más característicos en el que cuenta con tristeza y arrepentimiento cómo sacrificó a un novillo a instancias de su amigo José María Pérez Tabernero, matador y ganadero. Y para finalizar, recordó uno de sus poemas estrella con motivo de un viaje a Soria en el que le describe a Antonio Machado cómo es la Soria de este tiempo con reflexiones como “…fui a la tumba de Leonor a dejar seis rosas y para ti, don Antonio, mi cariño, admiración y recuerdo…”. “…Esta Soria fría en Primavera…”. “… Ya nada es igual en Soria don Antonio. Tú desde la penumbra o la gloria nos ves en El Espolón, con nostalgia pasajera, que te lleva paso a paso…”. Y para finalizar, en otro de sus versos manifestó en clara alusión a Machado que “sepa la gente que los poetas mueren en el destierro mientras las dos Españas se devoran”.